Ni pies ni cabeza
Hay circunstancias que contribuyen notoriamente al hartazgo de la ciudadanía y al descrédito de las instituciones públicas y de la clase política, porque algunos gobernantes parecen estar plenamente decididos a hacer las cosas de tal forma que claman al cielo, ya que en sus decisiones impera la sinrazón frente a la lógica. Los ciudadanos quieren que sus gobernantes gobiernen con sentido común y criterio.


