Semejantes pero diferentes
Tener un bebé puede llegar a inquietar, entre otras cosas, porque todo el tiempo hay que andar interpretando lo que le pasa: tiene hambre, sueño, sed, está enfermito, quiere jugar… y cuando creíamos que ya habíamos interpretado cada llanto y encontrado su solución, de repente, esa lógica ya no vale: “yo siempre había hecho tal cosa para que se calmara pero eso hoy no sirve”


