“¡Sí, cosas maravillosas!”
Acaecía el 26 de noviembre de 1922, cuando tras laboriosos años de trabajos de búsqueda en el famoso valle de los Reyes, lugar donde se enterraba a los faraones egipcios, el arqueólogo Howard Carter y Lord Carnarvon encontraron su premio, y el de toda la Humanidad: la tumba de Tutankhamón


